miércoles, 4 de abril de 2012

Ensalada rústica con jamón y setas

Esta ensalada que os hemos querido sugerir puede ser un plato único para la cena porque integra todos los componentes para una buena alimentación. La combinación de sabores y las diferentes texturas de sus componentes, además de su temperatura templada  la hace agradable a la mayoría de paladares. Y para rizar el rizo nos sirve de plato único, un postre y a otra cosa…
Los ingredientes para 4 personas:
  • 4 patatas medianas ralladas
  • 1 escarola o lechuga hoja de roble
  • 4 huevos duros
  • 300 gr. de guisantes tiernos
  • 4-8 filetes de jamón que no esté muy curado
  • 1 puñado de setas, no importa la cantidad, champiñones, shitake, de cardo o cep
  • 2 cebollas cortadas en juliana
  • Nuez moscada
  • 1 ramita de menta o hierbabuena
Para el aliño:

  • Aceite de oliva virgen
  • Sal                                                                                    
  • Pimienta
  • Vinagre de manzana
  • 1 diente de ajo machacado en mortero
En cacerola con 3 cucharadas de aceite pondremos las cebollas picadas muy finas a pochar con una pizca de sal y otra de azúcar. Rehogaremos hasta que adquieran un bonito color dorado y reservaremos.
Los guisantes tiernos los escaldaremos en agua hirviendo con un poquito de sal, en cuanto el agua vuelva a hervir apagaremos el fuego, introduciremos una ramita de menta con ellos y dejaremos tapado.
Coceremos los huevos en agua durante 10 minutos y dejaremos atemperar.
Las patatas ralladas lo más finas posible las mezclaremos con sal, pimienta nuez moscada rallada y el ajo triturado en mortero. Calentaremos en una sartén pequeña 2 cucharadas de aceite  y añadiremos el equivalente a una patata rallada; le daremos la forma de una galleta o tortilla redonda y doraremos por una cara. Le daremos la vuelta con un plato (como si estuviésemos cuajando una tortilla) y doraremos por la otra cara. Nos aseguraremos de que el interior de la patata está cocido tapando la sartén un par de minutos cuando estén las dos caras doradas. Haremos lo mismo con las cuatro patatas. Una vez hechas las cuatro, en la misma sartén saltearemos las setas con pizca de sal. Retiraremos y con la misma sartén calentaremos los filetes de jamón (solo calentar o templar).
Montaremos el plato así: en plato llano, en la base pondremos la patata, cubriéndola,  los filetes de jamón templado, encima las hojas de lechuga dispuestas a modo de flor, en el centro pondremos una cama con la cebolla confitada y encima las setas, rodeando con los guisantes bien escurridos y el huevo partido como nos guste, bien a cuartos o en rodajas, o también picado en trozos irregulares.
Aliñaremos con una vinagreta hecha con 3 partes de aceite de oliva virgen, 1 parte de vinagre de manzana, una pizca de pimienta, otra pizca de sal y otra (opcional) de azúcar moreno. Batiremos bien la mezcla antes de aliñar para emulsionar.



 COMENTARIO NUTRICIONAL


Si analizamos este plato nutricionalmente, nos fijamos que contiene los nutrientes principales en sus diferentes alimentos, razón por la cual se sugiere como plato único.Alimentos ricos con hidratos de carbono: patatas y guisantes.
Alimentos proteicos: huevo duro y jamón (ambos de origen animal), y guisantes (origen vegetal).
Alimentos ricos en vitaminas, minerales y agua (verduras): escarola o lechuga, setas o champiñones y cebollas.

En este plato en concreto, me gustaría dedicarle especial atención a los guisantes, pues existe la creencia popular que pertenecen al grupo de las verduras por su color. No obstante, parte de razón no falta, y es que durante los meses de primavera se recolecta una variedad de guisantes tempranos, conocidos con el nombre de ‘tirabeques’, cuyos granos frescos y tiernos tienen una composición nutricional más parecida a la composición de las verduras que a la de las legumbres secas.
Los guisantes, como una legumbre más, son ricos en carbohidratos, proteína vegetal, fibra, y gran variedad de vitaminas, minerales y antioxidantes y son imprescindibles en nuestros menús semanales. Merece la pena aprovechar la primavera para consumir guisantes frescos de temporada, ya que los secos se pueden comer el resto del año, alternados con otras legumbres.

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