martes, 21 de agosto de 2012

Acerca de... Sistema digestivo humano


Pese a la importancia que tiene no solemos hacer demasiado caso ni prestamos la debida atención ante síntomas de un malfuncionamiento de nuestro sistema digestivo.
El tipo de vida que llevamos la mayoría: estrés, mala alimentación y hábitos poco saludables se traducen en acidez de estómago, digestiones pesadas que a la larga nos pueden provocar úlceras, inflamaciones y otras enfermedades más graves.
La buena salud de nuestro sistema digestivo se ve alterada según la forma en que cocinamos los alimentos y  las posibilidades de una buena absorción de sus nutrientes. Además, también heredamos el ser más o menos propensos a ciertos trastornos digestivos pero es fundamental el estilo de vida que elegimos para tener en un futuro a medio o corto plazo una buena salud de nuestro cuerpo. Acordaros de aquella frase tan interesante: “somos lo que comemos”.
Algunos de los hábitos de la sociedad actual, como cocinar con muchas grasas, comidas fuertes y copiosas, abusar del café, del alcohol, tomar bebidas gaseosas y poca ingesta de fibra, o también, comer sin apetito(provocado en muchas ocasiones por el consumo excesivo de tabaco), causan trastornos digestivos a la mayoría de personas.
Hay que intentar comer de una manera sensata, es decir, ni mucho ni poco, controlando la cantidad de grasas, incluyendo alimentos ricos en fibra, verduras y frutas, si en nuestra familia hay propensión de padecer trastornos digestivos.
Es importante comer despacio y masticar bien los alimentos así como no hacer abuso de bebidas alcohólicas.
También hay que evitar en lo posible comer cuando estamos estresados o nerviosos, esto hace que caiga el bolo alimenticio a modo de piedra en el estómago y se retrase la digestión, causando la temida acidez.
Citaremos ahora algunos de los problemas digestivos más comunes y la manera de evitarlos.
Estreñimiento
Aumentando la ingesta de fibra cereal se consigue una mejora sustancial gracias al aporte de fibra pero además hemos de: intentar beber líquidos, sobre todo agua (2 litros/día). Aumentar la cantidad de fruta y verdura diaria, sobre todo, manzana, albaricoques secos y plátanos verdes. El yogur natural y las verduras en choucroute, crudas, ayudan en el crecimiento de las bacterias intestinales y dan más volumen a las heces.
Flatulencias
Son normales en las digestiones pero las comidas fuertes aumentan la cantidad. Asimismo tomar bebidas gaseosas en las comidas empeora la digestión. El hinojo, el eneldo, las mentas, nos pueden ayudar a evitarlas.
Úlcera péptica
Es una zona irritada del tubo digestivo causada por el exceso de ácidos y por los daños que estos hacen a la mucosa intestinal, encargada de protegerlo. Puede ser hereditario y, aunque el estrés no provoca la úlcera, sí empeora una existente.
En estos casos hay que disminuir la ingesta de leche pues favorece la producción de ácidos. El ácido acetilsalicílico y algunos antiinflamatorios no son recomendables. Tampoco el alcohol y el café y por supuesto hay que evitar las comidas copiosas. En ocasiones el abuso de antiácidos provoca el efecto contrario y empeoran la situación.
Indigestión
Puede deberse a diversas causas, entre otras el estrés, comer deprisa o en exceso, alimentos picantes o muy grasos. Las grasas exigen un gran esfuerzo al sistema digestivo por lo que si las evitamos, mejoraremos nuestras digestiones sustancialmente.
Gastroenteritis
Las bacterias, virus o toxinas de una intoxicación alimentaria pueden provocar la inflamación del tubo digestivo, fiebres,  diarreas, espasmos. La higiene de los alimentos es el remedio para evitarla.
Diarreas y vómitos
Son pruebas evidentes de la eliminación de sustancias nocivas por parte del organismo. Pueden ser drogas, bacterias, virus etc. Hay que beber mucho líquido con minerales durante el proceso y no comer hasta que el cuerpo lo pida.
Para resumir:
La exclusión de un alimento de nuestra dieta diaria es un buen método para saber si nos causa algún tipo de problema en nuestro sistema digestivo. Evitarlo durante dos o tres semanas es suficiente para comprobar si debemos dejar de tomarlo.
Los lácteos aportan dosis importantes de calcio, cinc y vitamina B2, si los excluimos de nuestra dieta, debemos sustituirlos por frutos secos, sardinas enlatadas y verduras. El marisco aporta cinc y los frutos secos, almendras, nueces, avellanas,  el calcio necesario.
Hay que prestar especial atención a algunos alimentos que pueden provocar reacciones adversas a algunas personas. Estos son: la leche, los huevos, el pescado, el trigo, el marisco, la carne adobada, el chocolate, el té, el café y algunos cítricos.
También hay que controlar algunas sustancias asociadas a alimentos como los colorantes, los conservantes a base de azufre y galato, y los potenciadores del sabor o glutamatos.
Algunas intolerancias a alimentos pueden ser pasajeras, aunque el excluir alimentos para ver si nos dan problemas de digestión nos puede ayudar a vivir mejor.

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