sábado, 17 de diciembre de 2011

Cóctel de mariscos


En estas fiestas que se acercan,  casi siempre hay invitados que se sientan y comparten la mesa con nosotros, sean familiares o amigos. Son comidas largas, espaciadas y sin límite de tiempo, con interesantes tertulias en los postres;  pero la parte menos agradable siempre suele ser el pensar y decidir el menú, sobre todo cuando se conocen los gustos de algunos comensales. Hay que buscar cosas diferentes que sugieran que son comidas especiales y más elaboradas que las de diario. Lógicamente llevan más trabajo y consecuentemente más tiempo, tiempo que hay que prever y restar del resto de las actividades que se preparan en los días de fiesta con todos en casa.
Para estos días os queremos dar algunas ideas y, por supuesto dejar algunos platos sencillos de preparar, pero al mismo tiempo que aporten un toque de alegría, que se note que sean un poco más especiales de aquello que comemos en nuestro día a día. Una costumbre en muchas casas es utilizar el marisco como alimento especial para la elaboración de cócteles, entrantes o como plato principal. Este es el coctel clásico, pero enriquecido con dos elementos  como son el aguacate y la manzana, los cuales aportan frescor y mezcla de texturas
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TIMBAL DE MARISCOS CON MANZANA Y AGUACATE
Para montar este coctel  o timbal de mariscos para 4 personas necesitaremos:
  • 24 langostinos medianos
  • 2 docenas de colas de gambas peladas (en las grandes superficies venden unas bolsas congeladas que están muy bien)
  • 1 docena y ½  de mejillones (también venden congelados que son buenos)
  • 1 Palitos de cangrejo
  • 1 manzana
  • 1 aguacate
  • 1 Mezcla de lechugas                   
  • 1 limón
  • Laurel
  • 3 cucharadas  de vino blanco
  • Pimienta
  • Sal
Y para la salsa:                                         
  • Mahonesa
  • 1 naranja
  • Kétchup
  • Mostaza a l’ancienne
Vamos a empezar poniendo una olla con agua, vino blanco, una pizca de sal y una hoja de laurel. Cuando empiece a hervir metemos los langostinos, tapamos y apagamos el fuego, dejamos 10 minutos y los sacamos y reservamos. En cuanto se puedan manipular los pelaremos, los cortaremos por la mitad y reservaremos. Pasaremos las cabezas por un chino o un colador y guardaremos el jugo.
Cortaremos el aguacate y la manzana en dados pequeños y los rociaremos con zumo de limón para que no se oxiden.  Si los mejillones son frescos, los abriremos al vapor con medio dedo de agua y un trozo de limón no más de 5 minutos para que no se pasen.
Ahora montaremos la salsa rosa: mezclaremos 3 partes de mahonesa, 1 parte de zumo de naranja, 1 parte del concentrado de tomate, ½ parte de mostaza y el jugo de las cabezas de los langostinos. Podemos añadirle un chorrito de ron negro (o brandy) que le da chispa y probaremos el punto de sal. Rectificaremos a gusto añadiendo algo más de cualquier ingrediente para resaltar el sabor. Si queda muy espesa podemos aligerarla con un poquito de agua.
Montaremos los platos: en el fondo de los boles o copas haremos una cama con las lechugas picaditas finas en juliana, repartiremos las colas de gamba, los mejillones y las tiritas de los palitos, seguido de la manzana y el aguacate. Naparemos (haremos como una cubierta) con la salsa a gusto y adornaremos con trozos de langostinos que nos dejaremos aparte y un poco de cebollino.


COMENTARIO NUTRICIONAL
El marisco está compuesto por una gran variedad de especies, todas ellas animales invertebrados que habitan y se desarrollan en aguas marinas y sus entornos. Como algunos ya conoceréis, se pueden clasificar en dos grandes grupos: crustáceos (bogavante, cigalas, gambas, langosta, langostino, cangrejo de mar, buey de mar, centollo, nécora y percebe) y moluscos (almeja fina y chirla, berberecho, coquina, mejillón, navaja, ostra, vieira, lapa, bígaro, cañailla, busano, calamar, pota, pulpo y sepia).
En cuanto a sus propiedades nutritivas el agua es el elemento más abundante, pues puede llegar hasta un 80% de su composición. La cantidad proteica depende del grupo, siendo mayor en los crustáceos. Además, se trata de una proteína de alto valor biológico y bastante más fibrosa que la del pescado, ya que tiene más cantidad de colágeno, motivo por el que cuesta más de digerir. Una característica típica del marisco es que nos aporta purinas, que son sustancias que proceden de la degradación de las proteínas del marisco, que nuestro cuerpo transforma en ácido úrico (su aumento en sangre origina las crisis de gota).
El valor energético del marisco es más bien bajo, dado que tiene poca cantidad de grasa. No obstante, en este caso es muy importante la forma de elaboración. Por ejemplo, unos mejillones al vapor nada tiene que ver con los fritos de mejillón o los mejillones en salsa verde untada con pan.
En general cuando se piensa en marisco, la tendencia es a vincularlo a grandes cantidades de colesterol, y en efecto, es así, pero con ciertos matices, ya que dentro de los mariscos existen grandes diferencias a tener en cuenta. Los moluscos de concha concentran una cantidad similar de colesterol a la del pescado, mientras que los crustáceos, incluidos los calamares y similares, muestran un contenido nada despreciable de esta sustancia.
¡Esperamos que os guste este plato de fiesta y que disfrutéis tranquilamente del marisco!

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